Esta semana fui testigo de un acto excepcional. Como algunos saben, dirijo una franquicia en El Paso, TX que da clases de arte para niños. Es un programa extracurricular y tenemos varias maestras. Una de ellas es una profesora maravillosa, retirada, a quien desafortunadamente le descubrieron cancer de seno en diciembre. Está actualmente en quimioterapia y su actitud es tan positiva y especial que esta semana me dio una gran lección. Estábamos por casualidad, en una de sus clases dibujando a Terry Fox, un muchacho canadiense que tuve cancer óseo y le tuvieron que amputar una pierna. Por lo tanto, Yvonne, que así se llama la maestra, tuvo que contar la historia de este joven, y explicar la situación a los niños pequeños, lo cual creí yo iba a ser difícil para ella, debido a su propia experiencia. Sin embargo, no solo lo hizo con la mayor frescura, sino que resolvió compartir su historia con este grupo de jóvenes estudiantes de 6 a 12 años. Sin ningún prejuicio y con la mayor naturalidad, Yvonne se quitó la peluca mona que llevaba y que le molestaba, para mostrarles como se estaba quedando sin pelo como consecuencia del tratamiento de su enfermedad y el mensaje que les dio fue: A Fox le tuvieron que cortar una pierna y aun así siguió corriendo, a mi se me está cayendo el pelo, pero va a volver a crecer.
Yo me quedé sin palabras y ella continuo la clase como si nada, ante los ojos de sorpresa de 20 muchachitos. Cuando terminó le di un abrazo y le dije: usted es una maravilla, que privilegio tenerla como profesora. Pero ella se rió y solo comentó: "le aseguro que a esos niños no les va a olvidar nunca la maestra que se quitó el pelo en la clase" y estoy segura que no. Pero a mi tampoco se me va olvida su valentía y su valor. Pero sobretodo como digo, me dio una gran lección sobre la actitud como debemos de tomar las cosas. Me abrió los ojos para valorar lo positivo y lo relevante que nos presenta la vida.
Es maravilloso encontrar gente tan valiosa en el camino.
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